Me daba yo, por aquél entonces, un par de años para ver si tenía que celebrar o denostar tal elección. Y condicionaba esa decisión, entre otras cosas, a su actuación en el conflicto palestino-israelí.
Vista su reacción (su no reacción, más bien) ante la salvajada que están cometiendo los judíos en Gaza, creo que no me van a hacer falta ese par de años.
¿Dónde carajo están ahora aquellos que aplaudían con las orejas su elección? ¿Es éste el “change” prometido?
Tengo la sensación de que su lema ha cambiado. Del “Yes, we can” hemos pasado al “Yes, you can”.
O, dicho en román paladín, podéis hacer lo que se os ponga en los cojones que nosotros seguiremos mirando hacia otro lado y vetando cualquier tipo de sanción contra Israel.
¡Ah!, y, por cierto, ¿puede saberse dónde coño está Europa?